Bowens presenta un nuevo reflector de luz suave (softlight, beautydish).

 

 

http://www.bachimport.com/index.php?page=product_detail.php&idmenu=&idpro=1773

 

El reflector tiene 53 cm de diámatro, lo que lo hace “el hermano mayor” del otro modelo que tiene el fabricante, al que se suma en el catálogo ya que no lo sustituye.

 

La nueva softlight es más grande, lo supone una distancia de enfoque algo mayor y es de esperar más envoltura que el modelo al que estabamos acostumbrados.

Siempre hemos criticado el pequeño tamaño de la beauty de bowens, esta al ser mayor debería cumplir con lo que muchos esperabamos de un reflector de este tipo. Ahora bien, el nuevo reflector es blanco, no cromado. Esto supone mucha menos intensidad de luz (de dos a tres pasos menos que si fuera cromado) y una cobertura más uniforme.

Personalmente, creo que hace falta aún una beauty de mayor tamaño y plateada, no blanca mate.

 

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En principio esta era una recop­ilación de respu­estas del foro de la ASMP así como fruto de la exper­iencia personal realizada por Pamela Kruzic con la contr­ibución de David Budd, Alan Farkas, George Fulton, Ira Mark Gostin, Tom Hussey, Jeffrey Jacobs, Deborah Gray Mitchell, Harrison North­cutt, Michael Sharp y revisado por Ira Mark Gostin and Michael Sharp. Queremos expresar nuestro agrad­ecimiento a Jerrianne Lowther and Roy Buckner.
Tradu­cción Paco Rosso, 2009, para LTRG.

Edición 2012.
La lista de consejos original estaba centrada en el trabajo con película, por lo que para la versión actual, de 2012 hemos ampliado algo con el trabajo en digital y con conex­iones por radio. Contr­ibución de Leyre Trigueros y Paco Rosso.

Comen­tario
Trabajar con un fotógrafo publi­citario con exper­iencia puede ser una labor exasp­erante. Si tuviera que elegir cual es la cualidad que hace mas inter­esante a un asistente sería que muestrara la dedic­ación necesaria para acabar todos y cada uno de los proyectos en los que se ve invol­ucrada. Nadie recon­ocerá el trabajo que hagas excepto tu fotógrafo que alabará tu contr­ibución. La única grati­ficación está en la exper­iencia de parti­cipar en el proceso creativo y superar las dific­ultades del trabajo asociado.
Al acabar el día te sentirás sucia, cansada, dolorida. Un día te toca repartir galletas en una bandeja y otro montar un andamio para colocar los focos. Esta variedad de situa­ciones inesp­eradas es la que hace de cada día una nueva aventura excit­ante.
Cuando trabajes por primera vez para un fotógrafo ten encuenta esto: estarán pendiente de cada movim­iento que hagas, tanto que llegarás a pensar que solo saben ponerte pegas a todo lo que hagas y la manera en que lo lleves a cabo.
Cuando suceda, no conte­stes, no te justi­fiques. El material que usas es demasiado caro y debes manejarlo con todo el cuidado.
No te riñen, solo tratan de ayudarte a aprender que hagas las cosas como es debido. Una vez que te hayas ganado su confianza relajará la vigil­ancia a la que te somete.
Otro tema que tienes que tener en cuenta es que tu fotógrafo está bajo tensión ya que sobre su persona cae toda la respo­nsabilidad de la produ­cción. Cuanto más profe­sional sea el fotógrafo menos permitirá que la presión a la que está sometido caiga sobre su personal, pero puede suceder. Nadie debería insul­tarte pero es muy probable que más de alguna vez te hablen con cierta brusq­uedad. No se lo tengas en cuenta, es el resultado de una tensión de la que igual tu no te has perca­tado.
Como asistente te toca aprender a inter­pretar, en cada pequeña acción de tu fotóg­rafo, los problemas que se avecinan. Si ves que cruza todo el estudio para colocar su bebida lejos de la zona de disparo, así que aplicate el cuento y aleja la tuya también. Por otra parte, si ves que maltrata su cámara no quiere decir que tu puedas hacer lo mismo. Usa el sentido común y presta atención a todo cuanto sucede. Recuerda que el asistente es parte de un equipo, una herra­mienta que el fotógrafo usa para realizar la visión que tiene del trabajo en curso. No estás ahí para hablar de ti, eso ya lo hiciste cuando te contrataron.
No chism­orrees con los clientes o los direc­tores de arte. La educación siempre es debe ir por delante, pero recuerda que tu función es ayudar al fotógrafo y hacer todo lo que esté a tu alcance para que cumpla su objetivo.

Actitud y virtudes:
-Mués­trate siempre positiva. Muéstrate siempre positiva. Y sobre todo, muéstrate siempre positiva.
-Muestra siempre un sincero deseo de estar ahí, mantente abierta a todo apren­dizaje que puedas desarrollar y demuestra interés por el proyecto.
-Mantén tus oídos abiertos, se flexible, eficiente y puntual. Demuestra que sabes seguir instr­ucciones, ten interés por lo que se está haciendo y muestra inici­ativa.
-Trágate tu orgullo. Si metes la pata no repliques y sigue con lo que tienes que hacer.
-Anti­cipate a los acont­ecimientos ¿Qué es lo siguiente que hace falta? ¿Que puede salir mal ahora?
-Trata de parecer siempre ocupada. Siempre hay algo que hacer.
-Apaga el teléfono o ponlo en silencio (no lo pongas en vibra­dor). El fotógrafo inter­pretará tu interés por el teléfono como que te aburres, que pierdes interés y pensará que no te conce­ntras en el trabajo para el que te han contr­atado.
-Estate siempre preparada para echar una mano a cualquier miembro del equipo que lo necesite, incluso si no es asunto tuyo.
-Ten siempre buen aliento. Apuntate lo de llevar chicles de menta para los demás.
-Trata de ser siempre educada y polít­icamente correcta.
-Trata de ser amistosa. Lo cual hay veces que puede funcionar y otras veces no.

Comun­icación
-Trata de compr­ender lo que se espera de ti. Cada fotógrafo tiene sus propias neces­idades y expectativas. Comun­icate con ellos, trata de construir una relación.
-Aprende cuando hablar y cuando estarte callada. Los cotilleos no son bien recib­idos. Si no dejas descansar tu boca acabarás perdi­éndote muchas cosas impor­tantes.
-Mide tus palabras, espec­ialmente cuando hables con tu fotógrafo cerca del cliente.
-Ten cuidado que más de una vez estarán hablá­ndote entre líneas.
-No supongas. Si no estás segura, pregunta. Es mejor preguntar y parecer tonta que no preguntar y serlo de verdad, además de posib­lemente pelig­rosa.
-Se discreta: si necesitas decirle al fotógrafo que algo no va bien, que sea solo para sus oídos, no tiene por qué enterarse todo el mundo. Hay un momento y un lugar para cada cosa, trata de recon­ocerlos. Un buen fotógrafo está siempre alerta a su equipo y por regla general se dará cuenta de que necesitas decirle algo en privado.

Apari­encia/Herr­amientas
-Viste de forma apropiada al trabajo que desar­rolléis. Ante la duda, pregunta.
-Llega a la sesión un cuarto de hora antes de la hora fijada.
-Conoce la natur­aleza del trabajo que vais a hacer. Si no lo sabes, pregunta.
-Usa la termi­nología correcta, leete los manuales del equipo. Si tienes dudas, pregunta.
-Equipo básico de super­vivencia: cinta adhesiva, reloj, libreta de notas, tiritas, aspir­inas, kleenex y algo de dinero (de 20 a 50 euros) . Un equipo algo más grande incluirá una linterna, cinta aislante, un polím­etro, una tarjeta gris, un par de guates de trabajo, un crono­metro para controlar el revelado de las polar­oids, una navaja suiza, desto­rnilladores y alicates.
-PON UNA ETIQUETA CON TU NOMBRE A TUS COSAS.
-Llevate siempre un SHA: Sentido del Humor Adecuado que puedas graduar a las circu­nstancias y al estado emocional de tu fotóg­rafo. Es muy impor­tante, no te lo dejes en casa.

Seguridad
-No corras, piensa. No te muevas caóti­camente, hazlo con cuidado y decisión.
-Protege el equipo de robos y daños.
-Usa los tiempos muertos para reparar, organ­izar, colocar y asegurar el equipo, comprobar los cables y limpiar el estudio.
-Parte de tu trabajo es evitar las trampas: cables, pies, cables. Hay varias maneras de colocar el equipo y fijar los cables. Tu falta de cuidado le puede salir muy cara al fotóg­rafo. PIENSA.

Habil­idades
-Estate alerta tanto a lo que hace como a lo que no hace el equip­amiento.
-Préstale una atención especial a los cables de sincro, al tiempo de recarga de los flashes, a los flashes que no disparan, a los filtros, a los refle­ctores, a los pies de las luces, a los trípo­des… osea, a todo.
-Vigila que la célula de ese flash no esté a la sombra.
-Fíjate de donde has sacado los filtros y devue­lvelos a su sitio.
-Mantén el equipo limpio y organ­izado.
-Deja las cosas en sus cajas y no tiradas por cualquier sitio de manera que puedan perderse.
-Haz todo lo anterior SOLO si el fotógrafo te lo ha pedido. NUNCA toques la cámara si no te lo dicen.
-Con las cámaras de 35mm comprueba que la velocidad de sincro es la adecuada. Con las cámara de formato medio asegurate de que la placa prote­ctora del respaldo está en su sitio. Comprueba que el cable de sincro funcione.
-Comp­rueba que la velocidad y el diafragma están ajustados corre­ctamente.
-Aprender a cargar todo tipo de cámaras. Cada cámara es una historia, no esperes que te paguen a tiempo completo si tienen que enseñ­arte.
-Cuenta las fotos que se hacen y estate preparada para cambiar los carretes.
-Anota el número de cada carrete y asocialos con sus polar­oids.
-Nunca tires a la vez que tu fotóg­rafo, a no ser que te den permiso.
-Síguele la pista a las expos­iciones ajustadas y a todos los datos técnicos de las tomas, permisos de modelos, equipo usado, etc y a todo lo que te pida tu fotóg­rafo.
-Aseg­urate de que no quede ninguna cámara cargada al terminar la sesión y sobre todo, asegurate dos veces de que la película está rebob­inada antes de sacarla de la cámara.

El negocio
-Negocia las condi­ciones del trabajo antes de acept­arlo.
-Deja claro los gastos que te van a reemb­olsar: uso de vehíc­ulos, dietas, horas extras, equipo personal que prestes al fotóg­rafo, etc.
-Guarda todas las facturas de la produ­cción. Y procura que todos los recibos sean legibles.
-Anota todos los gastos extras para inclu­irlos en la factura.
-Ten las facturas listas para prese­ntarlas al final de la sesión. No olvides anotar el nombre del cliente, la fecha de la sesión, tu direc­ción, número de teléfono y CIF. Hay fotóg­rafos que pedirán tu factura dentro de un periodo deter­minado. Si te saltas alguna infor­mación retra­sarás tu pago.
-Mantén la discr­eción en los trabajos que haga tu fotóg­rafo. Los cotilleos no son para los asist­entes profe­sionales.


Tethering y digital:
-Aseg­urate de que todos los flashes están en el grupo de disparo corre­spondiente.
-Aseg­urate de que los canales de radio de sincro están organ­izados de manera adecuada.
-Comp­rueba la buena conexión entre la cámara y el orden­ador.
-Vigila la batería del portátil para que no se quede sin corri­ente.
-Vigila que el lugar del portátil de trabajo esté limpio y que no haya nada que pueda estorbar.
-Estate al día con los programas de captura de imágenes y tethe­ring.
-Entérate de como organiza este fotógrafo en concreto su trabajo digital y ciñete a él.
-No pierdas de vista los discos duros.

Y para terminar
Recuerda, te han contr­atado para ayudar al fotóg­rafo:
NUNCA te promo­ciones durante la sesión o mientras estás en el estudio.
NUNCA digas al cliente como harías tu el tiro.
NUNCA discutas de dinero cerca del cliente o el director de arte.

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